El mundo del entretenimiento peruano está de duelo. Alfonso Mendoza, conocido artísticamente como 'Pompinchú' y recordado como una de las figuras más emblemáticas de la comedia ambulante en el país, falleció el jueves 1 de mayo a los 55 años en el Hospital Santa Rosa, ubicado en el distrito limeño de Pueblo Libre. La noticia fue confirmada por su hermano, Raymundo Mendoza, a un medio de televisión nacional.
El comediante había ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) luego de presentar un cuadro severo de fibrosis pulmonar que lo obligaba a depender de oxígeno de manera permanente. A esta condición se sumó un daño renal crítico que hizo inviable cualquier posibilidad de recuperación.
El origen del deterioro físico de Mendoza se remonta a una operación de cadera realizada a inicios de marzo de 2026. Tras esa intervención, el artista contrajo una bacteria que afectó progresivamente su sistema respiratorio, derivando en la fibrosis pulmonar y, posteriormente, en una falla renal irreversible. Durante los días previos a su deceso, el humorista permanecía sedado, intubado y sin posibilidad de comunicarse con el exterior.
En los días que antecedieron a su muerte, los familiares de 'Pompinchú' recurrieron a los medios de comunicación para solicitar cadenas de oración y apoyo económico. Su hermano Raymundo fue el portavoz de la familia y agradeció públicamente el respaldo del público. Explicó que, pese a contar con cobertura del Seguro Integral de Salud (SIS), numerosos medicamentos e insumos necesarios no estaban contemplados en dicho seguro, lo que generaba una presión económica adicional sobre la familia.
Su hija mayor también se pronunció mediante un video en el que informaba que su padre requería un trasplante de pulmón, evidenciando la gravedad extrema de su estado clínico.
Alfonso Mendoza construyó su carrera desde las plazas y parques de Lima, hasta llegar a la televisión nacional. Fue figura destacada de "El show de los cómicos ambulantes", programa que marcó a toda una generación de peruanos durante los años noventa y la primera década del dos mil. Su estilo directo, su carisma natural y su habilidad para conectar con el público de distintas clases sociales lo convirtieron en un símbolo del humor popular en el Perú.